DEFORESTACIÓN EN EL MUNUCIPIO DE
IPIALES.
Todo lo anterior ha originado el
deterioro progresivo del recurso hídrico, llevando a la población a padecer de
continuos racionamientos. La deforestación en el espacio geográfico del
municipio de Ipiales se presenta de una forma irregular por la razón de que
mientras existen áreas totalmente deforestadas, hay bosques parcialmente
intervenidos o aún no intervenidos.
El altiplano de Ipiales y los
sectores aledaños que según la clasificación de Holdrige corresponden al bosque
seco montano bajo (bs-MB), es el área de mayor deforestación del municipio,
puesto que el clima es relativamente suave y los suelos son muy productivos,
permitiendo una agricultura intensiva de papa, maíz, trigo, cebolla, legumbres
y hortalizas.
La continua intervención humana
ha modificado de una manera permanente la vegetación original, muchas especies
nativas han desaparecido al urbanizarse grandes áreas y otras a las actividades
agropecuarias, obteniendo una elevada concentración urbana y rural de la
población; por tal razón en esta zona quedan pequeños espacios cubiertos de
vegetación nativa, sobre todo los aledaños al cañón del río Guáitara.
En este sector además de la parte
urbana del municipio se encuentran los corregimientos de San Juan, Las Cruces,
Yaramal y Las Lajas, junto con todas las veredas que pertenecen a estos
sectores como: Loma de Zuras, El Rosal, Los Camellones, Yanalá Centro, Yanalá
Alto, Laguna de Baca, La Soledad, Guacuán, Chaguaipe, Chiránquer, Inagán, Loma
de Chacuas, Cangal, El Placer, Tola de Las Lajas, Cofradía, Yapuetá, Urambud,
Tusandala, Las Animas, 12 de Octubre, Los Marcos, Santafé, Puente Nuevo, El
Rosario, Cutuaquer Bajo, Cutuaquer Alto, Téquez, La Orejuela y Yaramal.
El macizo montañoso y los valles
interandinos de la cordillera Centro Oriental que corresponden al bosque muy
húmedo montano bajo (bmh-MB) entre los 2.000 y 3.500 m.s.n.m., y al bosque
pluvial montano (bp-M) ubicado entre los 2.500 y 3.000 m.s.n.m., es un área
formada por el páramo en el que se encuentran los cerros escarpados como: La
Quinta, Troya, Cultún, Francés y Palacios.
En estos bosques la tala y la
quema es bastante notoria, ocasionado erosión. El bosque nativo del páramo está
interveniendose para ser reemplazado por cultivos de papa, y pastos para el
ganado, sus suelos no son aptos para la agricultura por el grado de acidez que
presenta; por lo tanto es conveniente preservarlos, pues, en estas zonas se
originan las fuentes hídricas de importancia.
Los valles del Pun, Cultún, San
Francisco y San Jorge se encuentran deforestados en un 50% aproximadamente,
siendo este proceso gradual y en ocasiones acelerado por la intervención de la
mano del hombre en la tala y quema del bosque para ser reemplazado por cultivos
de papa, maíz y pastos para el ganado.
A este sector pertenecen todas
las veredas del páramo lo mismo que del sector La Victoria estas son: La
Floresta, Llano Grande, El Mirador, El Salado, El Cultún, San Antonio, La
Palma, Villamoreno, Teliz, Arrayán, Villa Flor, San José, La Victoria, Pénjamo,
San José Bajo, Esfloria, Azuay, San Jorge y La Estrella.
En las últimas veredas, es decir
en Esfloria, Azuay, San Jorge y La Estrella, la deforestación es menor, aunque
en la actualidad la explotación del bosque para extraer la madera es frecuente.
En la vertiente andina y en el
Pie de Monte Oriental encontramos bosque pluvial montano bajo (bp-MB), bosque
pluvial premontano (bp-PM) y bosque muy húmedo tropical (bmh-T); esta parte
corresponde al llamado bosque no intervenido y está formado por vegetación
espesa, diversa y bastante alta.
En las zonas más altas aún se
conserva una cubierta selvática, pero en las planicies aluviales formadas por
los ríos Churuyaco, Rumiyaco y San Miguel se ha tumbado el bosque para extraer
leña y carbón, dando paso a la ganadería intensiva, al cultivo de coca y de
algunos productos como yuca, frijol, plátano, caña de azúcar y chontaduro.

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